El turbo es, probablemente, uno de los componentes del motor al que más hay que exigir. Su función es proporcional: te aporta esa potencia extra y eficiencia en el consumo, pero a cambio trabaja a revoluciones y temperaturas que rozan el límite físico de los materiales. Por lo tanto, que se rompa es un grave y caro problema. No obstante, con unos buenos hábitos es perfectamente viable mitigar este riesgo y ahorrar en más de un disgusto. Si quieres saber cómo hacerlo, sigue leyendo este nuevo artículo de J. y R. Otero Caritón, tus especialistas en recambios en Santiago de Compostela.
1. Respeta el tiempo de calentamiento al arrancar
Cuando giras la llave por la mañana, el aceite del motor está depositado en el cárter y tiene una viscosidad alta. El turbo necesita lubricación inmediata para no girar "en seco". Por lo tanto, espera 30 segundos al arrancar para iniciar la marcha y así el circuito alcanzará la presión adecuada. Durante los primeros kilómetros, circula con suavidad y evita acelerones bruscos.
2. No apagues el motor de forma repentina tras un viaje
Este es el consejo más importante para evitar averías graves. Si vienes de circular por autopista o de subir un puerto, el turbo está extremadamente caliente. Si apagas el motor de golpe, la bomba de aceite deja de funcionar y el lubricante que queda dentro del turbo se detiene, se "cocina" por el calor residual y genera carbonilla. Nuestro consejo es que dejes el coche al ralentí un minuto antes de quitar el contacto, de cara a permitir que la temperatura vaya bajando de forma progresiva.
3. Utiliza aceite y filtros de máxima calidad
El turbo es sumamente sensible a la suciedad. En otras palabras: un aceite viejo o de mala calidad pierde sus propiedades de protección, dejando el eje del turbo expuesto al desgaste. Por eso mismo, siempre recomendamos respetar los intervalos de mantenimiento y, si conduces mucho por ciudad, adelantarlos un poco. Usar el lubricante con la especificación exacta del fabricante es la única garantía de que la película protectora no se romperá bajo presión.
4. Mantén el sistema de admisión impecable
El filtro de aire es el pulmón de tu coche. A los clientes de nuestro taller en Santiago les insistimos mucho en que, si está sucio o mal colocado, pueden entrar partículas de polvo que golpean las aspas del turbo a miles de revoluciones por minuto. Mucho ojo porque estas partículas actúan como una lija, provocando desequilibrios en el eje que terminan en rotura.
5. Evita las exigencias excesivas a bajas revoluciones
Circular siempre con el motor muy bajo de vueltas y pisar a fondo el acelerador para recuperar velocidad, fuerza innecesariamente el turbo. Es mucho mejor reducir una marcha y permitir que el motor trabaje en su zona cómoda. Asimismo, mantente alerta y ven a vernos ante cualquier silbido agudo, humo azulado por el escape o una pérdida de fuerza repentina.
Profesionales de la mecánica y los recambios en Santiago
¡Ahora ya sabes cuidar muy bien el turbo de tu coche! No obstante, si podemos hacer algo más por ti o quieres contar con la ayuda de los mejores mecánicos de Santiago, llámanos y nos ponemos a tu disposición.